54. Consumidos en el deseo
Lilian Caballero
Roberto salió del baño con apenas una toalla amarrada a la cintura. Las gotas de agua resbalaban por su pecho desnudo, recorriendo los surcos bien definidos de su abdomen hasta perderse bajo la tela blanca. Nuestras miradas se encontraron por un segundo, y sentí cómo un cosquilleo me recorrió desde el cuello hasta el vientre.
—No pediste ropa para ti —le recordé, intentando sonar casual, aunque mi voz me traicionó con un temblor apenas perceptible.
No pude evitar que mi mirada