Edwards quería confiar en Sabrina desesperadamente, necesitaba hacerlo por que esto comenzaba a volverse una maldita necesidad. Quería confiar una vez más, por Dios que sí quería hacerlo. Pero el miedo estaba latente en su interior, acechando entre las sombras que proyectaban sus miedos e inseguridades, como un eco de la desilusión y la traición que había sufrido por parte de Sarah en el pasado. Las heridas aún estaban lacerantes a pesar de los inútiles intentos de sanar, y la idea de abrirse n