Capítulo 89.
Sofía.
—¿Por qué viniste? Creí que estarías en la habitación de la cual no te habías dignado a salir— es otro reclamo. —Pero no es novedad. Siempre te ha gustado hacer lo que se te da la gana. Alejarte de mí como si no fueras mi mujer.
Su tono mordaz hiela mi sangre y manda oleadas a mi centro. ¿Como puede gustarme que sea tan maldit0?
—Usas todo tipo de ropa, pero un suéter de lana no es lo tuyo— se da la vuelta.
—Necesito ropa— hablo para dejar de verlo como una tonta. —Tuve que pedir pres