Capítulo 6.
Donovan
Los reos me miran de lejos, nadie se acerca y espero así continúe porque ganas de hacer crecer mi lista no faltan.
Rasuro mi barba mientras leo el periódico que me hace apretar las cuchillas que deslizo por mi barbilla.
Muerto.
El hijo de perra está muerto, sin darme el tiempo de mandarlo al infierno yo mismo. El maldit0 de Slade no pudo haber caído por algo que podía haber esperado.
Matarlo con mis propias manos ha sido la única razón para mantenerme con vida todos estos años. Cop