Capítulo 53.
Sofía.
Subo al dormitorio, pero bajo cuando Lori me avisa que ya no hay nadie molesto en la casa.
Me traen la pelota para el niño, a quien le explico de qué va el juego que formamos en unos minutos. Le gusta verme corriendo, pero ninguno de los dos da una para esto. Creí que él sí sería bueno, dándome cuenta de que me equivoqué, siendo la diversión de verlo corriendo y riendo de mis fallos y los suyos, lo que no permite que el momento sea dañado.
Su risa, por alguna razón me completa. Escuchar