Capítulo 43.
Sofía.
—También fui condenada a vivir por meses en una cueva a casi doscientos cincuenta metros bajo tierra— me obligo a no desfallecer, mientras está inmóvil. —Estuve sola, con mi hijo creciendo en mi vientre y sin tí para que me ayudaras. ¡No me protegiste como decía tu promesa! —lo golpeo con furia. —¡Me dejaste sola, Donovan! Me dejaste sola. Nos dejaste solos.
Me rompo por fin. Dejo caer mi frente en su pecho, soltándome de golpe al sentir que arde su toque. Me rompe el alma sentir su