Capítulo 22.
Donovan
Fuego gris. Calor excesivo. Sangre hirviendo.
Tiene la campera arrugada, el cabello desordenado y esa maldit@ ola de celos de nuevo me llega, porque no soy tan imbécil de no reconocerlos. Sucedía cada vez que la veía antes, me ocurría al imaginar cuántos cerdos la tenían en su cabeza y ahora soy quién la imagina así.
Maldit@ enfermedad.
Mi polla duele con solo verla. Esos m@lditos labios rojos están de nuevo frente a mí, y odio que esto sea una castigo para mí mismo.
Mis dedos se qui