Quince años habían pasado desde aquella noche en que la pequeña Sofía giraba bajo una lluvia de pétalos dorados.
Isabella Sophia Blackwood-Voss, a quien todos llamaban Sofía, tenía ahora veinticinco años. Alta, de cabello negro azabache que caía en ondas salvajes hasta su cintura y los mismos ojos verdes intensos de su bisabuela. Era hermosa de una forma peligrosa, como un fuego que invita a acercarse y quema al mismo tiempo.
Se había convertido en la co-guardiana del Retiro del Fuego junto a s