Mundo ficciónIniciar sesiónEn el número quince de la calle de Fresnos vivía un anciano de egoístas y malvados sentimientos; un viejo catrín que gozaba de la buena vida y los placeres que el dinero podía otorgarle. Este hombre acomedido vivió en el escrupuloso arte de la seducción al cuerpo y corazón de las mujeres, a quienes atraía con la exquisitez de sus mentiras y corrientes detalles que las hacían caer rendidas a sus pies.
Más de una perdió la vida tratando de olvidar los sueños que don Carlos le sembró en al






