Mundo de ficçãoIniciar sessãoLlorar en el baño público de un bar no resultaba ser lo más satisfactorio. Estaba destrozada. No sabía si había hecho bien. No sabía si estaba encaminada a lo que era considerado bueno. Yo quería a James y ahora estaba allí, llorando cómo una imbécil por un hombre que sólo me quería para su compañía. Un hombre al que no podía enamorar por alguna extraña razón. La divinidad ahora venía a decirme a gritos que no me metiera con él. El peligro era de lo que siempre trataba de escapar luego de







