Capítulo 42
Daniela
El movimiento constante y fuerte de sus embestidas me estaban asciendo ver las estrellas en este preciso momento. Me aferraba a sus caderas con mis piernas para poder darle más acceso a mi cuerpo y poder sentir aún más placer del que ya siento.
Mis manos están alrededor de su cuello y nos besamos como dos fieras hambrientas que no quieren ceder el control hacia la otra persona. Me separo de su boca hinchada y dejo caer mi cuerpo hacia atrás, apoyando mi espalda contra la