Capítulo 37
Guillermo
Estaba hablando muy animadamente en mi oficina con Daniela, provocando su enojo porque debo reconocer que cuando sus mejillas se enrojecen se ve súper tierna. Cuando de pronto se empezaron a escuchar los reclamos de una mujer a la cual conocía perfectamente bien debido a su repugnante y chillona voz. Nunca en mi vida pensé que volvería a escucharla, pensé que me había librado definitivamente de ella y sin embargo, ahora vuelve a aparecer.
Miro a Daniela con frustración