FAITH
Era raro no vernos juntos. Nathaniel me encantaba. Era un chico increíble y ser la única que entendía su vida me hacía sentir especial. Habíamos pasado del saludo casual en los pasillos a las largas conversaciones después de clase, y ahora estábamos en una etapa en la que, sin darnos cuenta, se había convertido en mi constante. Ya no era solo un amigo, sino alguien con quien compartía más de lo que había compartido con nadie.
Nate había conseguido entrar en el equipo de baloncesto del ins