FAITH
—¡Hoy voy a llegar algo tarde! —grité para salir escopetada de casa cuanto antes y librarme de una bronca—. ¡Adiós!
—Eh eh, espera.
Frené a un paso de la puerta y giré ligeramente el cuello para ver a mi padre.
—¿Qué pasa?
—Que ya hemos hablado de esto, Faith. Ese chico no nos gusta.
Y de nuevo el tema. Ellos no lo entendían pero gracias a Nathaniel el instituto era mucho más llevadero y la vida era mucho mejor. ¿Qué pasaba? ¿Qué había llegado tarde un par de veces? ¿Que las matemáticas s