Sofía paró a un vendedor ambulante y compró una docena de bolas de fraile, eran fritas.
Las puso sobre un mantel pequeño y les convidó a las chicas.
Mora sintió cierto malestar, le dio asco el olor a grasa y no lo pudo disimular.
-Aleja las bolas de fraile, por favor.
-¿No te gustan? No están tan grasosas.
Dijo Sally.
-Perdón, no me gustó el olor.
Dijo aguantando una arcada.
Su hermana pensó que era por el embarazo, pero no dijo nada, entendía que ese tema era secreto de estado.
Charlaron sobre