Damon
El crepúsculo tiñe el cielo de un matiz púrpura y oro, la luz decreciente proyectando sombras inquietantes sobre el claro donde me encuentro. Con la respiración entrecortada, los músculos tensos bajo la presión del esfuerzo, observo a Alina que se mantiene frente a mí, su mirada de acero bloqueada en la mía.
Está cubierta de sudor, su cabello pegado a su frente, su respiración entrecortada. Sin embargo, no retrocede. Aprieta los puños, lista para atacar una vez más.
— Otra vez, ordeno.
Al