Por fin había llegado la noche y Evie se encontraba en la habitación, cargaba a su hijo, arrullándolo en sus brazos. Poder tenerlo consigo le daba la sensación de que todo estaba bien, se encontraba a salvo.
Si bien le pareció un gran gesto de que todos los amigos y familiares de Adam habían llegado a celebrar con él la buena noticia, Evie lo que más quería en el mundo era estar en soledad, cuidando a su hijo de cualquier peligro y el que hubiese gente en su casa era sinónimo de que cualquier