El punto de quiebre de Evie se dio al encontrar todo el restaurante perfectamente decorado, en el fondo, en la zona de un jardín interior, estaba todo un arreglo enorme de rosas rojas en forma de corazón.
Adam, cambiado con un traje blanco, estaba de pie, a un lado del corazón de rosas; sonreía con todo el amor que puede habitar en un hombre enamorado. Cuando Evie se acercó a él, aún consternada por la situación, él se hincó en una pierna y abrió una cajita roja que sus manos habían estado sost