Natalie acababa de recobrar la conciencia y su primera reacción fue preguntar por Evie.
Marco se encontraba sentado en un sillón a su lado, la tomó de una mano y le dio un beso.
—Menos mal estás bien —susurró el hombre—. Gracias a Dios estás bien, amor.
—¿Cómo está Evie? —preguntó ella con la voz maltratada—. ¿Cómo está su bebé?
El silencio que Marco hizo no ayudó mucho a la situación.
Natalie se acomodó en la cama con incomodidad y dolor.
—Marco, por favor, dime cómo está Evie —suplicó.
—Ella