El interior del apartamento de Adam tenía olor a lavanda, me recordaba a la casa de mi abuela dicho aroma, sobre todo me remontaba a mi infancia, cuando corría en pañales por el pasillo que conectaba el comedor con la cocina vieja.
Pero al recorrer el interior de aquel grande apartamento, me desconectó con los recuerdos, el lugar no tenía ningún parecido con la vieja casa de mi abuela.
El recibidor era de doble altura, conectado con un pasillo largo, donde el lado derecho había ventanales gigan