No sabes cuánto te he extrañado, Amanda.
Amanda se quedó helada.
No por la idea de una casa frente al mar, ni por los viajes, ni por Noah corriendo en un jardín con la risa pegada al viento.
Se quedó helada porque, por un segundo, todo eso sonó… posible. Real. Como si la vida estuviera intentando devolverle algo que le había arrancado a la fuerza hace años.
Una familia como debió ser desde el principio.
Y sí, claro que quería ve