El viaje de regreso desde el hospital fue silencioso, casi insoportablemente así. Las luces de la ciudad se difuminaban sobre el parabrisas mojado por la lluvia, reflejando la tormenta que sentía dentro. Cada latido me recordaba la fragilidad del imperio, la precariedad del derecho de Xavier, y la sombra de William aún esperando para atacar.
Las manos de Xavier sujetaban el volante con una intensidad blanqueada por los nudillos. Su mandíbula estaba tensa, sus ojos escaneaban las calles con el t