Hoy por la mañana se sintió diferente.
No pesada.
No tensa.
Solo… una paz que nunca había existido.
Por primera vez en lo que parecía una eternidad, me desperté sin el peso del miedo presionando mi pecho. Sin llamadas de emergencia llenas de caos. Sin amenazas repentinas. Sin batallas en la sala del consejo esperando desarrollarse. Sin drama innecesario.
Solo silencio. Y paz.
Me incorporé lentamente en la cama, mientras la luz del sol se derramaba a través de las cortinas de la habitación. El a