Pasó un año y la escuela estaba más fuerte que nunca — teníamos más de veinte niños, y todos los días llegaban con ganas de aprender. Cuando llegó el primer cumpleaños de la escuela, decidimos hacer una fiesta grande — con todo el mundo, con comida, música y muchas flores.
Rosa preparó una cena enorme: sopa de calabaza con nueces, pan fresco con miel, tarta de manzanas y pastel de chocolate con una figura de luna en el centro. "Mi madre siempre hacía una cena grande para los cumpleaños", me dij