La verdad, fría y cortante como el hielo, estalló un domingo por la tarde. Madison había preparado una cesta con sus aperitivos favoritos para darle una sorpresa a Ethan cerca de su muelle privado en el lago del campus. Al acercarse, escuchó gritos y el sonido sordo de golpes. Se escondió tras un muro de piedra y vio a Ethan golpeando con una furia animal a un chico de tercer año.
—¡Te dije que si Chloe volvía a llorar por tu culpa, te enterraría vivo! —rugía Ethan, con una desesperación y una