— ¿Me permites? — él tuvo la intención de ponérselo pero su mano fue empujada.
— Ni loca voy a usar ese collar que estuvo en el cuello de tu amante — ella lo tomó y se lo tiró a Sarah en la cara — ahí tiene, quédatelo; al final te fascina comerte mis sobras.
— Pero Madi, ese collar lo compré y sabes muy bien el significado.
— Y ambos sabemos muy bien que eso no pasó de ser una simple leyenda. Después de eso creo que recuerdas lo que me hiciste pasar y también todas las cosas que me dijiste ahor