Preston en el camino miró que alguien los venía siguiendo, revisó en la guantera si llevaba su arma pero no la traía ya que era la camioneta de Madison y no la suya.
— Niños — él miró por el espejo retrovisor — quiero que ajusten sus cinturones y traten de mantenerse tranquilos, nos están siguiendo.
Los gemelos lejos de asustarse se comportaron muy tranquilos, Preston aceleró y mientras trataba de perder el carro decidió llamar a la policía.
— Buenos días, hay alguien que me viene siguiendo, tr