La puerta de la mansión King se abrió de par en par, los hijos de Madison fueron corriendo al encuentro de su madre y ella abrió sus brazos para darles un beso a cada uno.
— Mis amores, espero que se portaran bien. ¿Qué les parecen los abuelos?
— Estamos muy contentos, mami — la niña sonrió de lado a lado.
— No me puedo quejar, ellos son muy amables y educados con nosotros — el niño habló un poco más reservado.
— Es bueno saberlo, ¿Quieren comer algo o salir a algún lado?
— Galletas con chispa