Ameline se quedó de piedra, su corazón latiendo fuertemente en su pecho por lo que Seth acababa de decir.
¿Por qué demonios quería irse de la ciudad y llevársela a ella y además a… a Bianca?
Su primera reacción, como era de esperarse, fue la ira.
—¡¿Pero qué demonios estás diciendo?! ¡Yo no quiero estar cerca de esa mujer y tú lo sabes mejor que nadie, Seth Rinaldi! —Lo señaló con expresión traicionada.
Atrás quedó el miedo a que la regañara, atrás quedó el nerviosismo por el robo o la i