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Por la mañana, somos despertados por una persona, que entrar a la habitación sin avisar, para ir a abrir las cortinas de par en par. Nate y yo, no podemos evitar sentir como la luz del sol, nos quemaba nuestros cuerpos desnudos.
La persona que había hecho esa barbaridad, no era menos, que la señorita Lucy Wagner.
–¡Lucy! –Gritó su hermano tapándome con las sábanas, para que ella no pudiera ver mi cuerpo. ¿Pero por qué lo hacía? Ella es una chica también. –¿Qué demonios estás haciendo? –Pre