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Mi cuerpo se siente sentimental, mientras veo como esa enorme roca, que llevo puesto en uno de dedos delgados, brilla con la luz del fuego, que se encuentra enfrente de nosotros. Yo no puedo dejar de ver el anillo, ya que no podía creer que Nate Wagner ahora es mi promedio y próximamente mi esposo.
–¡No puedo creerlo! –Le confesé mientras reía de felicidad.
Nate me toma de los hombros, mirándome con detenimiento.
–No hay ninguna persona, con la cual quiera compartir mi vida. –Me responde m