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Hacerle frente a alguien, siempre ha sido difícil, pero hacerles frente a tantas personas, era incluso más difícil. Eso era lo que teníamos que hacer Nate y yo, mientras mirábamos a nuestra familia y amigos, mirándonos con detenimientos, mientras entrabamos por las puertas del despacho, de los padres de Nate.
–¡Querido! –Dice la madre del señor Wagner, al verlo entrar conmigo de la mano. –¡Estoy tan alegre que los dos estén bien! –La mujer se veía aliviada de vernos sanos y salvos.
–¡Y qué