Mundo ficciónIniciar sesiónTocaron a la puerta tan fuertemente que toda la casa, herméticamente cerrada, retumbó como un tambor de guerra. Despertó unas centésimas de segundo después de su mujer, quien le miró con los ojos como platos decorativos y la boca abierta en señal de miedo y desconcierto. Trató de calmarla tomándole las manos.
—Despierta a la niña y vayan al cuarto de seguridad, yo veré quien es.
Un segundo terremoto sacudió otra vez la casa. Esto, lejos de alarmar al eminente científico







