RUBÍ
Nos encontrábamos en la cabaña y yo me encontraba muy nerviosa de estar con Daniel a solas, aún no me creo que sea mi esposo. Nuestra forma humana no es lo mismo que nuestras vestías internas, lo que ocurrió unas horas antes, cuando nuestros instintos animales tomaron el control y dejaron salir su euforia salvaje.
Ahora soy yo, ese lado sencillamente humano a la cual le da nervios, lo que está ocurriendo, él es un hombre extremadamente atractivo y diría perfecto porque para mis ojos lo es.