Cuevas.
Azora, miraba los movimientos de Daniel mientras lastimaba con sus grandes garras a Rubí, enterrandolas por su cuerpo asi volviera a sanar, eso no quitaba que cada vez que era cortada por estas el dolor era insoportable y tormentoso para ella. una gran sonrisa de satisfacción se reflejaba en el rostro del atacante al ver el desespero de todos al no poder hacer nada por la amordazada mujer.
Roger, no creyendo el movimiento de Daniel, se fue acercando a él, asombrado por la poca resistencia qu