Mundo ficciónIniciar sesiónReviso mi vendaje con un ceño profundo. Está intacto, sin sangre o cualquier otro líquido que despide el cuerpo para sanarse. Titubeante, desenrollo la tela y dejo a la intemperie la herida. Las puntadas caen a mis pies. Ingiero saliva. No hay cicatriz ni rastro de que allí fui apuñalada. Trastabillo hasta llegar a mi sofá habitual y entierro mis dedos en mi cabello, abrumada.
Esta sanación no es perteneciente de un humano.
Nada tiene sentido.
Trémula, me pongo bien el
¡Hola! Muchísimas gracias a todos los que están leyendo esta aventura. Espero que en su camino no se cansen y sigan. Me alegra mucho que recién empezando ya tenga una buena audiencia. En serio, se los agradezco. A su vez, ¡espero leer sus comentarios!







