Algo frío está contra mi espalda desnuda. Siento que me muevo sobre alguna especie de material duro. Frío.
—Cuiden de ella por favor.
Esa es la voz de Colin. Puedo reconocerla entre miles.
¿Qué ha pasado?
—¿Es usted familiar de ella? —alguien desconocido pregunta —En sus papeles pone señorita. O sea que no está casada —el extraño matiza.
—Todavía —discrepa él y responde altivo —. Voy a hacerla mi mujer pronto.
Los ojos se me abren de pronto y los arrugo tratando de llevarme una mano a la frente