Ignoro cualquier sentimiento que quiera aflorar por él en mi interior empático y le dejo atrás entrando al despacho donde el resto de la familia de Colin espera.
—¡Hola!
Esa es la única palabra que sale de mis labios, no me apetece saludar a nadie y solo quiero irme de aquí lo antes posible y cerrar para siempre este capítulo en mi vida.
Parecen hienas hambrientas por tomar su trozo de carne. La metáfora es perfecta, casi puedo sentir el olor de la presa que se rifan entre ellos y lo peor es qu