Capítulo 50

Siento unas ligeras caricias en la piel de mi rostro, se siente tan bien, relajante. Las caricias trazan un camino que va de mi cara hasta mi abdomen. Abro los ojos lentamente para adaptarme a la luz del día y sobre todo para ver a la persona que más me gusta en éste mundo: Emma. Interrumpo su tacto tomando su mano y con delicadeza me la llevo a los labios. Le doy tres besos, uno en los nudillos, otro en la palma y otro en el dorso de ésta. 

—Buenos días —me dice con una pequeña s

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