Capítulo 55

Los ojos me pesan al querer abrirlos, la luz me atraviesa las córneas y me cuesta mantener los párpados abiertos. Intento ver donde estoy, pero todo está nublado para mí. Las machas no son conocidas, es un lugar extraño. 

—Despertaste— la voz de una mujer me acribilla la cabeza, duele demasiado. —Creí que estabas muerto.

—¿Muerto?— me llevo la mano a la cabeza e intento darme un masaje— Estoy bien Beth.

—Conocí a tu familia —explica nerviosa 

—¿Qué? ¿Cómo fue

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