Capítulo 90.

Sun hee llegó corriendo a su cuarto, sus pisadas eran escandalosas, aunque no lo suficiente como para alertar a nadie en la casa.

Una vez en su cuarto, presa de un frenesí de ira que no supo entender, golpeó la pared con sus puños repetidas veces, casi hasta arrancarse la piel de los nudillos: sentía celos, muchos celos, se sentía sofocada por ellos, habían lagrimas escurriéndose por sus ojos brillosos y un ardor incineránd

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