Mundo ficciónIniciar sesiónAdalia tragó saliva muy pesadamente, los ojos dilatados de Chad, expectantes por estar al corriente de que diría ella, parecían acuchillarla al pasar de cada segundo; y aunque estaba muy fuera de contexto aquel pensamiento, en un instante ella notó que la mirada del muchacho era bastante recóndita, aunque no en un sentido pavoroso o conminatorio, era... solo recóndita, como el mar en estado de calma.
—La r-razón por l-la q-qu







