Capítulo 224.
Había llorado hasta el punto de creer que las lágrimas se habían acabado, a pesar de esto, cuando volvía a sentirse triste, lloraba una vez más, dándose cuenta de que no, de que las lágrimas permanecían allí todavía, listas para deslizarse por sus mejillas heridas por las bofetadas Derek, su futuro esposo.
La amargura que se esparcía por los labios de Adalia cada vez que pensaba en Derek como su esposo, era una que solo ella era capaz de conocer; llamar "esposo" al hombre que le había roto la v