Capítulo 211.
Hillary jamás había sido demasiada buena hablando, mucho menos con alguien que la intimidaba de la manera en la que lo hacía Derek. Eran sus ojos, aquellas perlas color ámbar que parecían contener el más crudo infierno en su interior, lo veía moverse con brusquedad de un lado a otro, consumiendo alcohol sin cesar para así callar a su mente, que le gritaba cualquier tipo de locura, en ese instante, Hillary pensó en lo distinto que era Derek de su novio, pero a la vez, los dos era tan similares,