Mundo ficciónIniciar sesiónElla observaba su porte, y no podía creer lo bien que aparentaba no ser un monstruo, quien lo viera en una perspectiva ajena jamás especularía que aquel joven empresario entraba a diario a la habitación de una chica a profanar su cuerpo hasta el agotamiento.
En estas tres semanas, Adalia había mantenido conversaciones por teléfono con Chad, que eran su único momento







