233.
El silencio, era el único testigo del cuerpo de Matthew golpeándose bruscamente con aquellos duros escalones, hasta que finalmente su cuerpo colisionó contra el suelo.
Fue un ruido seco, brusco, infernal.
Su cráneo se colisionó contra el duro material; sus labios escupieron sangre.
Los pasos de Derek se dejaron escuchar, bajando con lentitud los escalones.
Parecía el sonido del infierno haciéndose próximo a él, tal vez lo era.
Su hijo caminó, hasta quedar frente al hombre arrojado en el suelo.