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Su corazón estaba marchito de dolor por ella, lloraba sin derramar una sola lágrima porque sabía que a la muchacha no le gustaba que sintiera lastima de ella, pero ¿cómo no hacerlo? No había parte de su cuerpo que no se encontrara herida, en sus ojos había el abismo más oscuro y profundo, uno en el que Chad se perdía cada vez que la miraba, la habían dañado, la habían roto, alguien había casi acabado con su vida.
Se encontraba entre los brazos de Chad, sacudiéndose entre lágrimas que salían cas