Vega navegó por el sistema con una precisión quirúrgica, siguiendo los flujos financieros que Alana había mapeado previamente. El rastro del dinero terminaba en una gigantesca cuenta de "Gastos Operacionales Diversos". El drama se centró en la base de datos de contabilidad interna, donde las transacciones se etiquetaban para la auditoría interna de VACCUS. Este era el lugar de la traición final.
Alana, mordiéndose el labio, monitoreaba la red de defensa de VACCUS, esperando ver la respuesta de Marcus Flint si detectaban la intrusión. "Están usando un nuevo sistema de monitoreo de IA. Si detecta un patrón de acceso anómalo, bloquea la IP y notifica a seguridad en menos de un minuto," advirtió Alana, la tensión palpable en su voz.
Después de cuarenta minutos de intensa concentración, evadiendo cebos de datos y desviando la atención del firewall principal, Vega encontró la entrada. Era una tabla de datos oculta, codificada con un protocolo de encriptación propietario de VACCUS. El poder