El drama no había terminado con la caída de Zahir Alcántara. Las semanas que siguieron fueron una resaca legal y operativa. El poder de la Fundación "El Legado de la Sombra" se dedicó a desmantelar los tentáculos restantes del imperio Synapse: una maraña de subsidiarias, cuentas offshore y cómplices menores que intentaban escapar.
Alana Torres estaba consumida por la acción de asegurar cada activo incautado, garantizando que el dinero fuera a los fondos de indemnización prometidos a las víctima