El drama no había terminado con la caída de Zahir Alcántara. Las semanas que siguieron fueron una resaca legal y operativa. El poder de la Fundación "El Legado de la Sombra" se dedicó a desmantelar los tentáculos restantes del imperio Synapse: una maraña de subsidiarias, cuentas offshore y cómplices menores que intentaban escapar.
Alana Torres estaba consumida por la acción de asegurar cada activo incautado, garantizando que el dinero fuera a los fondos de indemnización prometidos a las víctimas. Dormía pocas horas, su mente aún en modo defensa, temiendo una última venganza de los restos del antiguo cartel.
"Hemos paralizado la cabeza, pero los nervios siguen activos," le dijo Alana a Julián Whitethorn, señalando un mapa de flujos de dinero en la pared. "Esta última traición financiera es la más obstinada. Están moviendo 50 millones de dólares a través de un banco en Chipre, alegando 'pagos de consultoría'. Necesito una orden judicial de emergencia."
Julián, usando el poder de La Verd