El puerto libre de Colón era un laberinto de acero, grúas gigantes y contenedores apilados hasta el cielo, un lugar donde el poder y el capital global operaban en una turbia sombra legal. El contenedor Kinich-04 se alzaba, intimidante, bajo las luces de la mañana. Su llegada había sido un evento silencioso, pero la tensión en el muelle era ensordecedora.
Julián Whitethorn, acreditado como corresponsal de investigación, estaba junto al Inspector Camilo Vélez y un pequeño equipo de Interpol. Juli